Abraham


Eran las 8:57 p.m cuando Abraham  Mounds se acercó a revisar la correspondencia de la semana: Revistas, publicidad del nuevo restaurante que tenia a unas cuadras de su casa, recibos de servicios... todo a lo que estaba acostumbrado a recibir en una semana cualquiera;solo que esta vez no fue igual de rutinario, había un pequeño sobre que  tenía como remitente Anne Bennet. 
Abraham no lo podía creer, pensó que esa carta que había enviado hace ya varios meses,  no existía, y que realmente lo único que había logrado con esta, era alejar a Anne más de su vida.  
Abrió el sobre con todo el entusiasmo del mundo, y estaba dispuesto a leer, cuando un letrero en letras mayúsculas que decía 'Olvídate de mi' saltó a la vista. 
'¿Qué me olvide de ella?' Pensó Abraham. Es lo que he estado intentando hacer durante todo este tiempo, ¿Cómo puede esperar que me olvide de ella, si no hay nadie igual? ¿Cómo borrar uno a uno cada recuerdo, cada sonrisa, cada beso, abrazo, conversación?  ¿Cómo olvidar su rostro, sus mejillas, su ojos, sus labios...?
Estaba enfurecido, y más que eso, decepcionado, miles de sentimientos pasaron por su cabeza, durante ese espacio de tiempo, primero pensó que Anne nunca lo quiso, y que por ello fue tan fácil enviarle aquella carta con tanta frialdad, pero después pensó, que Anne era demasiado orgullosa como para confensarle todos sus sentimientos, tal vez si lo extrañaba, tal vez si lo seguía queriendo, pero su orgullo no la dejaba confesar. Al final, Abraham conocía mejor a Anne de lo que se conocía a si mismo.
Entonces se sentó en su escritorio, tomó su pluma y empezó a escribir: 'Querída Anne, no puedo olvidarme de ti, y se que tu tampoco has podido...'. Las palabras le fluyeron con gran facilidad, le escribió que el está para apoyarla, que no se preocupara, que podía confesar lo que por el sentía... Pero entonces, se detuvo. 
Reflexionó nuevamente acerca de esas palabras leídas, y se resignó a pensar que tal vez aquella Anne de la cual se enamoró, ya no existía, la Anne de ahora era diferente, desconocida y probablemente, con el tiempo ella si había logrado dejar atrás. 
Entonces dejó las hojas a un lado, y se fue a dormir, no tenía una respuesta clara, no entendía lo que pasaba...pero de lo que si estaba seguro es que tenía que respetar sus decisiones... 

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