Le miró directo a los ojos...
Era una mirada llena de terror, llena de nostalgia, llena de odio, llena de tristeza.
No sabía en qué se había convertido esa persona que estaba en frente suyo, que la miraba con ojos de pavor, llenos de preocupación.
Se miraban fijamente, sin quitar la concentración  uno del otro.
Odiaba lo que veía en frente suyo, no era lo que había conocido hace unos años, no era lo que amaba.
Intentaba entender, en qué momento esa persona que no le quitaba la mirada de encima ,se había convertido en lo que en algún momento odiaba, en que parte, por cuál situación, pero no lo entendía.
Una lágrima corrió por su mejilla.
Las miradas de decepción cruzadas en ese pequeño instante que parecían minutos eternos, eran punzantes, llenas de furia, de soledad.
Estaba cansada, cansada de soportar tantos instantes iguales en un ciclo sin final aparente, cansada de vivir con alguien que no quería, intentaba cambiarlo pero siempre algo salía mal, no sabía si en realidad la satisfacción de querer ser la persona de antes era por sentirse bien consigo misma o por hacer sentir bien a los demás.
y entonces dejó de mirarse en el espejo, sabía que no merecía hacerse más daño.

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