Cartas a Anne Parte I

El día había sido lluvioso, ajetreado y complicado, Anne entró en su pequeño apartamento y se encontró con un sobre en el suelo. Lo recogió cuidadosamente, y lo puso sobre la mesa, se cambió de ropa y se puso algo cómodo, preparó una taza de café, tomó el sobre y comenzó a leer:

Querida Anne:
¿Como estás? ¿Como te encuentras en esta noche?
Admito que no es costumbre escribir cartas, como ya lo sabes, no cuento con la capacidad de escribir en un papel todas las cosas que siento, pero hoy haré una excepción, hoy quiero escribirte a ti y solo a ti, quiero que leas esto de principio a fin y que al final entiendas las verdadera razón de este escrito. 
Entiendo como te sientes, comprendo que estas sentada perdida entre pensamientos, entres consejos, en sentimientos, en opiniones, en emociones. Sé que estás en una etapa de la vida en la que las cosas no son como las deseas, en las que prefieres soñar despierta con un mundo irreal, con el mundo que para ti es perfecto, pero míralo de esta forma, si vivieras en ese mundo que sueñas, estarías pensando en otro más adecuado a las circunstancias que no te agradan de este primer plano "ideal" que alguna vez soñaste. También sé que no soy la persona más oportuna para escribirte esta carta, pero estoy de acuerdo con que valoras esto que hoy te estoy escribiendo y espero de todo corazón que no eches al saco roto todas las cosas que hoy te digo.  
Te conozco mejor de lo que piensas, no por nada durante el tiempo que pasé junto a ti, me la pasaba observándote, además de ser uno de mis mejores y más interesantes pasatiempos, aprendí a conocerte, a saber más de ti que de mi mismo, a saber que se escondía detrás de cada mirada, de cada pestañeo, de cada lágrima o de cada sonrisa, entendí como funcionaba cada movimiento tuyo y de esa forma pude enamorarme completamente de ti. 
Y hoy después de tanto tiempo, recurro una vez más a estas cartas excepcionales que te enviaba cada vez que por algún motivo no podía verte para que me recordaras, pero este no es el caso, no quiero que solo me recuerdes,quiero que esto que te estoy diciendo te permita sonreír una vez más y que ojalá esa sonrisa sea una de las más honestas que hayas tenido, que sea porque realmente quieras sonreír, no porque quieres esconder cada una de tus tristezas y preocupaciones. 
Te preguntarás por qué alguien como yo, alguien que hace mucho dejó de hacer parte de tu vida o de tu corazón (Aunque la verdad , sueño con locura que no me hayas borrado de tu vida... complemente) te habla hoy y la razón es porque buscando un poco de agallas, de esa valentía que dices no tener, decidí tomar papel y lápiz y con mi débil caligrafía escribirte esta carta.  
Creo que ya he hablando lo suficiente de las razones por las cuales te escribo esto, pero quiero justificar por qué de un momento a otro aparezco nuevamente en tu mapa. 
Mi adorada Anne: En estos instantes tu mente se esa debatiendo en una serie de situaciones raras e incómodas, por una parte estas formando tu pensamiento, estás buscando tus propias definiciones a temas que siempre han causado controversia y disgusto entre muchas personas, estas diciendo entre el bien y el mal, lo que a tu parecer es bello y lo que es feo, lo que consideras justo e injusto y sobretodo estas buscando como encajar en esta sociedad que aunque parezca un gran problema al final, la sociedad no es nada, nada comparado con lo que tú eres. 
Solo te pido un favor, sé que no tengo por qué hacerlo, pareceré abusivo y descarado, pero a la vez es un favor que a los dos nos conviene, a mi porque me permitirá saber que la mujer que amo siempre será la misma y a ti, porque bueno, es tu vida. NUNCA OLVIDES TU ESENCIA, TU PERFUME, TU MARCA o como quieras llamarlo, NUNCA LA PIERDAS DE VISTA, NUNCA LA INTENTES CAMBIAR, LUCHA POR ELLA, PELEA POR ELLA...

Y entonces paró de leer, las lágrimas ya no le permitían continuar leyendo  sabía que por el momento ya había leído mucho, había recordado todas las cosas que necesitaba para saber que en absolutamente todo él tenía razón. Estaba agotada, había tenido un día largo, sin embargo, tenía un cansancio mental mayor comparado con el físico. Le molestó un poco que él se excusara por cosas que sabia bien no eran así y ahora aunque tenía la mente mas despejada no podía evitar pensar en él, en su mirada, su sonrisa sus palabras y esa letra que tanto le gustaba. 
Se acostó para continuar recordando y cayó profundamente dormida... 





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